Mucho antes de ASMG
En primer grado, durante los recreos, todos queríamos jugar a los policías y ladrones, pero nadie quería ser ladrón. Como era de esperar, terminábamos discutiendo.
Se me ocurrió fabricar credenciales de sheriff. Las diseñé, las imprimí, las puse en portadocumentos de mica y empecé a venderlas entre mis compañeros. La regla era sencilla: para ser policía había que tener credencial.
El emprendimiento terminó en la dirección del colegio.
Después vinieron otros trabajos, mucho antes de fundar mi primera empresa. Fabriqué y reparé bicicletas, hice billeteras y portacosméticos de cuero, trabajé en un videoclub de los noventa y repartí volantes para una casa de repuestos Fiat.
En 2001, cuando internet empezaba a masificarse, fundé mi primera agencia.