Hace un tiempo, después de reírme un buen rato viendo un video de Sebastián Presta, me quedé pensando en cómo fue cambiando la imagen que tenemos de los emprendedores.
Hoy, cuando hablamos de emprender, muchas veces pensamos inmediatamente en startups tecnológicas, inversiones, rondas de financiamiento, crecimiento acelerado y empresas que aspiran a convertirse en unicornios.
Y está muy bien que existan esos proyectos, especialmente por todo lo que pueden aportar en términos de innovación, desarrollo y nuevas oportunidades.
Pero también hay muchísimos emprendedores que construyen negocios muy buenos sin participar de esa dinámica.
Personas que desarrollaron una actividad comercial, una industria, un servicio o un negocio familiar, que trabajan, generan empleo, progresan económicamente y encuentran en lo que hacen una manera de construir la vida que quieren tener.
Habiendo emprendido en ambos mundos, pude conocer de cerca algunas de sus ventajas y dificultades, y con el tiempo fui valorando cada vez más algo que quizás antes no tenía tan presente.
La posibilidad de construir un negocio que nos permita vivir bien y disfrutar de lo que vamos consiguiendo.
Porque también podemos encontrarnos desarrollando proyectos que crecen permanentemente, pero que al mismo tiempo nos exigen cada vez más tiempo, recursos, preocupaciones y responsabilidades.
Y seguramente habrá personas que disfruten muchísimo de ese recorrido, mientras que otras prefieran construir algo más pequeño, estable y compatible con otras cosas que consideran importantes.
Creo que ambas decisiones son igualmente válidas.
Con los años fui entendiendo que vale la pena preguntarnos qué queremos conseguir con nuestros emprendimientos y, especialmente, qué lugar queremos que ocupen en nuestra vida.
A veces estamos tan concentrados en hacer crecer un negocio que nos olvidamos de revisar para qué queríamos hacerlo crecer.
Y quizás por eso hoy miro con una admiración especial a esos emprendedores que, sin demasiada exposición ni grandes anuncios, consiguieron desarrollar una actividad que les permite trabajar, progresar y disfrutar de su tiempo.
Hay muchas maneras de emprender y también muchas maneras de entender la prosperidad.
Está bueno recordarlo, especialmente cuando nos encontramos comparando nuestros proyectos con los de los demás.
Versión revisada y actualizada de una reflexión publicada originalmente en LinkedIn el 7 de noviembre de 2024.